Lo curioso es que a pesar de lo abultado de su cuenta corriente, el
propio consejero delegado Zuckerberg se ha implicado en la versión móvil. Todo un
detalle.
Entre las peculiaridades del programa está, como sucedía con el
inspector gadget, que los mensajes, ya sean textos, fotos o vídeos se
autodestruyen en uno, tres, cinco o 10 segundos.
Como tantas veces sucede, aunque este no era su uso inicial, se ha popularizado como una forma de sexting,
envío de mensajes subidos de tono. El mensaje caduca y si se hace un
pantallazo mandará un aviso al emisor, pero no evita que registre una
imagen de lo enviado.
Además, llega rodeada de otra polémica. Ya existía una aplicación prácticamente similar: Snapchat. Estaba entre las diez más descargadas en fotografía, hasta que llegó Poke...
Fuente: El Pais